Biotecnología y alimentación

La milenaria relación entre la biotecnología y los alimentos

Maize-teosinteEntre 7.000 y 12.000 años antes de que Gregor Mendel descubriera las bases fundamentales de la herencia genética, los seres humanos comenzaban a desarrollar las primeras prácticas agrícolas y ganaderas. Sería en la etapa histórica conocida como Neolítico cuando las civilizaciones pasarían de ser nómadas a tener un estilo de vida sedentario.

En aquella época, la biotecnología agroalimentaria comenzaría a dar sus frutos y la domesticación de diversas especies vegetales se debió a pequeños cambios (o mutaciones) en el ADN de estas variedades. La mejora genética de especies como el teosinte daría lugar, años después, a la aparición del maíz tal y como se conoce actualmente, como se puede apreciar en la fotografía.

Como explica José Miguel Mulet, profesor en la Universidad Politécnica de Valencia, “podría parecer que la biotecnología es un invento moderno, pero nada de lo que comemos es natural“. A finales del Paleolítico, la humanidad “aprendió que era más cómodo seleccionar las plantas y animales más interesantes para darnos de comer, que llevar una vida nómada persiguiendo manadas y recolectando frutos”. Miles de años después, la investigación ha avanzado notablemente y las aplicaciones de la biotecnología en la alimentación son numerosas. Éstos son algunos de los ejemplos más importantes:

Arroz dorado contra la ceguera

Corría el año 2000, cuando un equipo de científicos de Alemania y Suiza publicaban en la revista Science uno de los resultados más impresionantes de la aplicación de la biotecnología y la ingeniería genética en el campo de la alimentación. Con el título “Engineering the provitamin A (Beta-Carotene) biosynthetic pathway into (carotenoid-free) rice endosperm” se daba a conocer una investigación pública que permitía enriquecer el arroz en betacarotenos, precursores de la vitamina A.

La especie Oryza sativa es la base de la alimentación de muchos países de Asia y África. Pero tiene un problema: desde la perspectiva nutricional, la variedad convencional presenta un déficit importante en hierro y vitamina A. La propia Organización Mundial de la Salud ha considerado que “la carencia de esta vitamina es un problema solventable a corto y medio plazo, evitando así miles de casos de ceguera infantil”.

Golden rice comparativa

En 2005, una segunda publicación en la revista Nature daba a conocer el arroz dorado 2.0. Las modificaciones genéticas realizadas permitieron que la nueva variedad tuviera 23 veces más beta-caroteno que la variedad inicial presentada en el año 2000.

La plataforma pública International Rice Research Institute demostraba así el potencial de la biotecnología en el campo de la alimentación, ya que el arroz dorado permitía subsanar el déficit en vitamina A del arroz convencional. Gracias a la nueva variedad modificada genéticamente, se podrían evitar miles de casos de ceguera infantil y de muertes anualmente.

Tras el logro conseguido con el arroz dorado, diversos estudios han demostrado que esta variedad transgénica no presenta efectos alergénicos y que la biodisponibilidad de vitamina A era óptima. En otras palabras, el arroz dorado es seguro. Debido a su potencial uso para evitar casos de ceguera infantil, científicos han mejorado la yuca o el plátano para incrementar sus propiedades nutritivas.

Pan de trigo o probióticos aptos para celíacos ‘made in Spain’

La biotecnología alimentaria ha centrado sus esfuerzos en adaptar diferentes variedades vegetales a las necesidades sociales. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas presentó en 2014 un pan de trigo apto para celíacos. En los últimos años, las patologías asociadas a la intolerancia al gluten se han incrementado y ya afectan al 7% de la población mundial.

gluten-freeLa más importante y conocida es la enfermedad celíaca, que consiste en un trastorno autoinmune provocado por una parte del gluten que contienen cereales como el trigo, la cebada y el centeno. En la actualidad el único tratamiento disponible es una dieta libre de gluten, algo difícil de mantener durante toda la vida.

La investigación en biotecnología ha permitido producir harinas de trigo de muy bajo contenido en gliadinas (proteínas del gluten responsables de la celiaquía).

La modificación genética ha permitido, por tanto, disminuir el “ingrediente” responsable de la intolerancia al gluten sin que esto haya supuesto un cambio en sus propiedades nutritivas con respecto al trigo convencional. El trabajo de estos científicos del CSIC fue publicado en PLOS One.proceliac

Otro de los aportes de la biotecnología alimentaria es la llegada de nuevos probióticos. Un ejemplo es el protagonizado por la compañía Biópolis, que desarrolló, junto con Central Lechera Asturiana, el primer producto comercial con la cepa probiótica Bifidobacterium longum ES1.

Esta bacteria fue aislada por primera vez por investigadores del IATA-CSIC, que demostraron su capacidad antiinflamatoria en cultivos celulares. Posteriormente, sería los biotecnólogos de Biópolis los que concluyeron que esta propiedad se mantenía en los estudios en modelos animales y en los ensayos clínicos en humanos, que demostrarían su eficacia y seguridad.

Éstos son sólo algunos de los ejemplos de las aplicaciones que la biotecnología puede tener en alimentación. Otras investigaciones españolas han tratado de desarrollar vacunas en alimentos como el tomate, para mejorar el cuidado de nuestra salud. Estos resultados innovadores se unen a los productos tradicionales obtenidos por fermentaciones, como el vino, la cerveza, el yogur, el queso o el pan.

Organiza

twitter

Financian